Blog literario

Autorretrato #2: Veo

En esta noche fría que profesa el final de un mal día, me miro a través del espejo del tiempo y veo el cuerpo pequeño de una niña morena de 5 años, cuyos ojos oscuros esconden el poder oculto de crear universos alternos, que convierten el suyo en uno más divertido e interesante. 

Veo tardes enteras de conversaciones consigo misma, de juegos de mesa en donde solo está ella y veo preguntas, muchas preguntas. ¿Por qué mi mamá trabaja más que mi papá?, ¿cómo se arman las bombas que caen cerca a mi casa todas las noches?, ¿por qué el cigarrillo de esos muchachos huele así?, ¿por qué la vecina se llama como mi hermana? 

Nunca fue buena con los juegos de pelota, por eso prefería observar a los otros niños jugar yeimy y ponchao en lugar de participar. Gracias a eso aprendió a deleitarse observando cosas insignificantes en la gente, como la forma de caminar de sus vecinos, el tic nervioso de su abuela, al niño de enfrente comiendo mocos cuando creía que nadie lo veía, y la forma ñata de la nariz de su tía. 

Sin dejar de mirar a este fantasma del pasado, que me recuerda vagamente una infancia solitaria y feliz, me pregunto ¿acaso soy lo que alguna vez fui? ¿alguna vez fui lo que ahora soy? ¿acaso crecer significa olvidar adaptarme al mundo real y olvidar los que alguna vez soñé?

En este cuarto frío intento recordar más sobre quién fue la pequeña del espejo, pero la memoria me falla. Y si mejor me mirara en el espejo del hoy, ¿vería a la misma niña de hace 21 años? Me asusta la respuesta.

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