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La tregua de Mario Benedetti: Reseña y opinión

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La tregua es el libro más popular y aclamado de Mario Benedetti.

Trata sobre Martín Santomé, un viudo de 49 años que espera con ansias su jubilación, y que se enamora perdidamente de Laura Avellaneda, una joven de 24 años nueva en la empresa donde él trabaja.

Este libro cayó en mis manos como un regalo de una gran amiga, así que no podía dejar de hacer la reseña para quienes se enfrentan a él por primera vez. ¡Espero que la disfruten! Y si ya lo leyeron, cuéntenme qué les pareció.

Reseña de La tregua

  • Título: La tregua
  • Autor: Mario Benedetti
  • Año de publicación: 1960
  • Páginas: 211
  • Calificación en Goodreads: 4,5

Resumen del libro La tregua, de Mario Benedetti

El libro La tregua está escrito en primera persona y en formato de diario.

Inicia el 11 de febrero de 1958 en Montevideo, Uruguay. Al principio Martín, autor del diario y personaje principal, describe su vida rutinaria y lo mucho que anhela su jubilación; también expresa cierta preocupación por no saber qué va a hacer con todo el tiempo libre tendrá cuando deje de trabajar.

Al mismo tiempo, habla de la difícil relación que lleva con sus tres hijos: Blanca, Jaime y Esteban; diciendo que con el pasar de los años se han convertido prácticamente en desconocidos para él.

La historia da un giro cuando Martín descubre que se siente atraído por la nueva empleada: Laura Avellaneda. Una joven tímida y atractiva a los ojos de Santomé.

En adelante las páginas del diario se destinan, principalmente, a hablar de Avellaneda, de su atracción haciaella y de cómo inicia su relación; hasta el punto de convertirse en un amor que va más allá de la atracción física y sexual.

Martín tiende a comparar a Avellaneda con su esposa, Isabel, que murió 20 años atrás después de dar a luz a su hijo Jaime. No sólo las compara físicamente, sino también sus personalidades y lo que ambas le hacen sentir.

Finalmente, cuando la relación de Martín y Avellaneda está en su mejor momento, ocurre un suceso desafortunado que, en últimas es lo que desata la reflexión del libro: [ALERTA SPOILER] Avellaneda deja de asistir varias semanas a la oficina, hasta que un día llaman a avisar que murió debido a una extraña gripe.

A raíz de este hecho, Martín, no sólo deja de escribir un tiempo en su diario, sino que está convencido de que su destino es vivir una vida triste y monótona. Y que a través de Avellaneda Dios le ofreció una tregua, para que se sintiera vivo y feliz un tiempo, antes de regresar a la vida que estaba destinado a vivir.

El diario termina el 28 de febrero de 1959.

Las 6 mejores frases de La tregua de Mario Benedetti

Para rendir pasablemente en la oficina, tengo que obligarme a no pensar en el ocio que está relativamente cerca. De lo contrario, los dedos se me crispan y la letra redonda con que debo escribir los rubros primarios me sale quebrada y sin elegancia.

Página: 10

Si alguna vez me suicido, será en domingo. Es el día más desalentador, el más insulso. Quisiera quedarme en la cama hasta tarde, por lo menos hasta las nueve o diez, pero a las seis y media me despierto solo y ya no puedo pegar los ojos. A veces pienso qué haré cuando toda mi vida sea domingo. Quién sabe, a lo mejor me acostumbro a despertarme a las diez.

Página: 29

El tiempo se va. A veces pienso que tendría que vivir apurado, que sacarle el máximo partido a estos años que quedan. […] Lo pienso y me entra el apuro, tengo la angustiante sensación de que la vida se me está escapando, como si mis venas se hubieran abierto y yo no pudiera detener mi sangre. Porque la vida es muchas cosas (trabajo, dinero, suerte, amistad, salud, complicaciones), pero nadie va a negarme que cuando pensamos en esa palabra Vida, cuando decimos, por ejemplo, «que nos aferramos a la vida», la estamos asimilando a otra palabra más concreta, más atractiva, más seguramente importante: la estamos asimilando al Placer. Pienso en el placer (cualquier forma de placer) y estoy seguro de que eso es la vida.

Páginas 95 y 96

Siempre doy menos de lo que tengo. Mi estilo de querer es ése, un poco reticente, reservando el máximo solo para las grandes ocasiones. Quizá haya una razón y es que tengo la manía de los matices, de las gradaciones. De modo que si siempre estuviera expresando el máximo ¿qué dejaría para esos momentos (hay cuatro o cinco en cada vida, en cada individuo) en que uno debe apelar al corazón en pleno?

Página 146

Hay gente que entiende lo que está pasando, que cree que es absurdo lo que está pasando, pero se limitan a lamentarlo. Falta pasión, ése es el secreto de este gran globo democrático en que nos hemos convertido. Durante varios lustros hemos sido serenos, objetivos, pero la objetividad es inofensiva, no sirve para cambiar al mundo, ni siquiera para cambiar un país de bolsillo como este. Hace falta pasión, y pasión gritada, o pensada a los gritos, o escrita a los gritos.

Página 188

Es evidente que Dios me concedió un destino oscuro. Ni siquiera cruel. Simplemente oscuro. Al principio, me resistí a creer que eso pudiera ser la felicidad. Me resistí con todas mis fuerzas, después me di por vencido y lo creí. Pero no era la felicidad, era sólo una tregua. Ahora estoy otra vez metido en mi destino. Y es más oscuro que antes, mucho más.

Página 210

Opinión sobre La tregua de Mario Benedetti

Voy a ser muy honesta. Al principio el libro no me gustó. Me pareció muy aburrido, monótono y sin emoción. Continué leyéndolo, primero porque fue un regalo de una amiga, y segundo porque es la obra más importante de Benedetti, y quería saber porqué.

En varias ocasiones abandoné la lectura porque no había nada que me llamara a continuar. No había una historia emocionante ni indicios de que fuera a pasar algo interesante.

Solo era la vida rutinaria de un señor a punto de jubilarse.

Sin embargo, a medida que iba avanzando en la lectura, me fui dando cuenta que tenía mucho en común con Martín. Y es que, ¿quién no ha pasado por momentos rutinarios y ha tenemos dudas existenciales en su vida?

La vida de Martín es, a grandes rasgos, la vida de muchas personas, incluida la mía propia.

Considero que la fuerza del libro no está en la historia como tal (que sí, es una historia bastante bonita y conmovedora), sino en que todos, sin importar el tipo de vida que tengamos, podemos reflejarnos en Martín.

En sus preocupaciones, en el amor que siente por Avellaneda, en la compleja relación que tiene con sus hijos, en su infelicidad en el trabajo, en el recuerdo de Isabel.

Este libro es pura vida.

Recomiendo leerlo con paciencia, porque no es el típico libro de aventuras que quieres terminar en un día para saber qué pasa al final. Es la vida de un hombre cuya vida da un giro inesperado y momentáneo a través del amor. Y es que, ¿qué mejor manera hay de sacudir la vida?

Mi calificación es:

Puntuación: 5 de 5.

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